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¡Maldito Cáncer! Las buenas personas también mueren

domingo, 2 de febrero de 2020 21:00

¡Maldito Cáncer!

Adelanto mi ofrecimiento de disculpas a los lectores. Esta semana voy a saltarme la pregunta del último artículo porque quiero rendir un homenaje. Es un artículo muy personal que escribo con el corazón desnudo y lejos de casa.

Karina Alvarez, mi cuñada, fue una de esas personas que, parafraseando a María Jose Valero i Vicent, hay que destacar porque la valoramos como buena persona.

Hay que poner en valor a las buenas personas hablando de sus buenas acciones, para variar, en contraste con las noticias que hablan de reproche, odio, enfrentamiento, violencia, etc. Debemos honrar su legado para que no se pierda en nuestra memoria.

Aún y a riesgo de caer en lugares comunes, no puedo evitar mencionar algunas de las cualidades personales de Karina. Tenía un sentido del humor poco común, una persona jovial que trasmitía alegría. Tengo su sonrisa grabada en mi mente. Era optimista, buscando siempre lo positivo. Persona sincera y humilde, aunque también la recuerdo «perdiendo su paciencia» con mis sobrinos en alguna ocasión.

Karina fue una persona que exponía valores que hoy se están perdiendo; honesta y compasiva, me atrevería a decir que le ha salvado la vida a Viche, su esposo.

Ahora, en este durísimo momento es difícil verlo, sin embargo, cuando compartes recorrido de vida con una buena persona como Karina no puedes evitar sentirte muy afortunado, después de todo si nos vemos en la necesidad de poner en valor a las buenas personas es porque escasean.

Para todos los que seguimos aquí, el tiempo y el recorrido de vida compartido siempre nos va a parecer breve; es normal que así sea, como he dicho antes, hay que ser un elegido para que te toque conocer y compartir «tu tiempo de vida» con una persona como Karina bondadosa y con coherencia de vida.

Marta Alicia Ramos quería que hablase sobre el sentido de la vida y el vacío existencial. Creo que vamos a coincidir al decir que cuando muere una buena persona deja tras de sí una especie de «vacío existencial» que se extiende más allá de su familia.

Respecto al “vacío existencial” Viktor Frankl dice: «[…] la voluntad de sentido es una motivación sui generis, que ni puede reducirse a otras necesidades ni puede derivar de ellas», lo que al menos para mí explica esa sensación de vacío de la que hablo.

Las buenas personas como Karina son fuente de inspiración y motivación para quienes las rodean. Su muerte, tan prematura y repentina, nos frustra y deja huérfanos.
Ese sentimiento de vacuidad es tan inevitable como humana la necesidad de atravesar el duelo y superarlo.

Ante esta situación existe la tendencia a evadirse de la maldición del sentimiento de vacuidad “inventándose” el sentido de la vida. Sin embargo, según Frankl, debemos descubrir el sentido, porque éste no puede darse o inventarse.

Se trata del descubrimiento de una posibilidad desde el trasfondo de la realidad de cada una de las personas que sufren la perdida, ya que para cada uno de nosotros es algo único y personal.

La voluntad de sentido incluye la capacidad para sobrevivir incluso en situaciones límite. Entonces, las preguntas surgen con naturalidad: ¿Cómo se sigue adelante? ¿Qué hacer con éste vacío existencial que nos deja?

No lo sé, no tengo la respuesta. No voy a mentir ni a enviar mensajes de aliento que aunque reconfortan no responden a la diferentes realidades de la familia, los amigos y los allegados.

«Hacia un año que había muerto su mujer, a la que amaba mas que a todas las cosas del mundo, y se sentía incapaz de sobreponerse a esa pérdida. Pregunté a este paciente, aquejado por una grave depresión, sí había reflexionado sobre lo que abría ocurrido si las cosas hubieran sucedido al revés, es decir, si él hubiera muerto antes que su mujer. ‘Inimaginable’, respondió, ‘Se habría hundido en la desesperación’. Entonces, sólo necesité hacerle caer en la cuenta: ‘Vea usted, todo esto se le ha ahorrado a su mujer, aunque ciertamente ahorrado al precio de que sea usted ahora el que cargue con la tristeza’. En aquel preciso instante, el sufrimiento adquirió un sentido: el sentido de un sacrificio.» (Frankl 2003, 98).

Sin lugar a dudas el sentido de la vida para Karina, no solo ha sido dar vida a Agustin y Thiago, sino el de ser buena persona, y les aseguro que lo ha logrado.

Así habla su amigo Francés: «Ma petite soeur d'Argentine. Une fleur s’en est allé. Une étoile merveilleuse est apparu au-dessus de nos têtes. Karina, veille sur nous qui t’aimons, tu es à jamais dans notre cœur. François»

(Mi pequeña hemana de Argentina. Una flor se ha ido. Una maravillosa estrella ha aparecido sobre nuestras cabezas. Karina, cuida de nosotros que te amamos, estás en nuestros corazones para siempre. François).

Nadie puede cambiar nada. El cáncer nos ha arrebatado de forma brusca y prematura a Karina Alvarez, una buena persona, nos queda el duelo y trabajo de encontrarle sentido ya no a la pérdida, que también, sino a la bendición de haberla conocido y compartido con ella parte del camino, nunca te olvidaré… te voy a extrañar!


Artículo publicado en 
Law&Trends


El término significante se utiliza en lingüística estructural y en la semiótica para denominar aquel componente material o casi material del signo lingüístico y que tiene la función de apuntar hacia el significado (representación mental o concepto que corresponde a esa imagen fónica).

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